¿Cuántos canapés come una persona?
No damos un número, y les explicamos por qué: no se come igual una croqueta que una mini burger, ni se come lo mismo en un cóctel de 75 minutos que en uno de 180. Lo que sí les garantizamos es que las cantidades las tenemos calculadas para que nadie se quede con hambre. Después de veinte años, esa cuenta la tenemos hecha.
Tenemos invitados con alergias. ¿Cómo lo llevan?
Cada boda tiene una orden de servicio con el detalle de quién come qué, y esa orden la manejan cocina y sala. Las propuestas para alergias e intolerancias se trabajan una por una y se pueden probar en la degustación. No es un plato aparte hecho de urgencia: es parte del menú.
¿Hay un mínimo de invitados?
No. Hacemos bodas de cualquier tamaño. Lo que sí hay, por debajo de 70 comensales, es un suplemento por grupo reducido, porque la logística cuesta casi lo mismo. Va detallado en el presupuesto desde el primer momento.
¿Con cuánta antelación hay que reservar?
Lo único que importa de verdad es que tengamos la fecha libre. Hemos sacado bodas adelante con tres semanas de margen. Dicho eso, cuanto antes, mejor: la agenda se llena y con tiempo se disfruta más el proceso.
¿La degustación es gratis?
Sí, para cuatro personas, ustedes incluidos, y en nuestras instalaciones. Funciona así: si siguen adelante con nosotros, los 500 € del pago de reserva quedan a cuenta de su boda y la degustación no les cuesta nada. Si deciden que no, esos 500 € cubren la degustación. Se lo contamos antes de sentarnos a la mesa, nunca después. Hacerla fuera de nuestras instalaciones tiene un suplemento en cualquier caso.
¿Podemos cambiar el menú después de la degustación?
Rara vez hace falta, y por eso insistimos en probar de más ese día: cuantas más opciones vean, menos dudas quedan. Con el menú cerrado, cerrado se queda. Una segunda degustación es posible, pero puede tener coste.
¿Qué pasa si tenemos que cancelar o aplazar?
Si se aplaza, intentamos mantenerles las mismas condiciones para la fecha nueva o mover lo mínimo. Si se cancela, dependerá del motivo y del plazo: con más de quince días se devuelve lo pagado menos los costes ya asumidos para su boda. El pago de reserva de 500 € no se devuelve: es lo que cubre la degustación y el bloqueo de la fecha. Y si pasa algo, lo primero es llamarnos.
¿Podemos traer nuestro vino?
Sí, y no les cobramos descorche por ello. Lo único que conviene saber es que el vino ya está dentro del menú y no se descuenta del precio: traer el suyo es una decisión de gusto, no una forma de abaratar la boda. Si lo que buscan es otro vino, díganlo y se lo cotizamos: trabajamos con canarios, de Rueda, de Ribera y de Rioja, entre otros.
¿Nos podemos llevar lo que sobre?
Trabajamos para que sobre lo menos posible, y lo que se puede aprovechar suele acabar en la recena, que es donde de verdad se agradece. Lo que no se puede es sacar comida elaborada del control sanitario del evento: no es una norma nuestra, es la que nos permite garantizar que nadie se ponga malo.
Nuestros invitados no hablan español. ¿Hay problema?
Ninguno. En el equipo hay gente de muchos países y cubrimos prácticamente cualquier idioma. Díganos qué van a necesitar y montamos la sala en consecuencia.
¿Cuándo montan?
Si el espacio lo permite, la víspera dejamos el esqueleto montado. Si no, entramos de madrugada. En los dos casos el objetivo es el mismo: que cuando lleguen los primeros invitados no se note que ha habido trabajo.
¿Y si llueve?
Una boda se planifica con plan A, plan B y plan C desde el principio, y los tres van presupuestados. Solo se cierra el que haga falta, y se decide con tiempo. Que llueva en Tenerife en su fecha no es una emergencia: es un escenario previsto.